Estirge: La vida es una guerra. Tratamos siempre de imponernos a los otros y viceversa.
Mesalina: ¿Qué ganamos?
Estirge: Dominio real y ficticio
Mesalina: ¿Dominio ficticio?
Estirge: Sí. La satisfacción del instinto de dominación es botín de toda guerra.
Mesalina: Ciertamente casi todo mundo desea ser señor, dominar, ser lider.
Estirge: Pero hay quien no saben dominar.
Mesalina: Y quienes no se responsabilizan de sus actos.
Estirge: Los actos nos conforman, hay que responsabilizarnos de nuestros actos.
Mesalina: Se cree que el mayor premio es dominar al otro. Estamos esclavizados a ese deseo.
Estirge: Los deseos son ilusiones. De eso se trata el dominio ficticio, de dominar nuestros deseos.
Mesalina: Mira… qué belleza de hombres, se me antoja uno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario